Economía Política Del país 2026-01-26T07:42:40+00:00

El plan Trump para impulsar el crudo venezolano, una ruta plagada de complejos obstáculos

El ambicioso plan de Donald Trump para revitalizar la industria petrolera de Venezuela se enfrenta a numerosos desafíos. Los expertos creen que para volver a los altos niveles de producción es necesario resolver los problemas del sector eléctrico y conseguir financiación internacional, sin embargo, las grandes compañías dudan aún sobre la seguridad de las inversiones.


El plan Trump para impulsar el crudo venezolano, una ruta plagada de complejos obstáculos

El ambicioso plan del presidente estadounidense, Donald Trump, planteado para la industria petrolera venezolana tras la deposición de Nicolás Maduro tiene ante sí una compleja mezcla de obstáculos técnicos, financieros y políticos que hacen muy difícil resucitar los anteriores niveles de producción de crudo en el país caribeño. Venezuela ha pasado de los 3 millones de barriles diarios que producía antes de la llegada del chavismo, hace más de un cuarto de siglo, a producir apenas un millón en la actualidad, una situación que los expertos atribuyen a la corrupción, a la falta de mantenimiento y también a los crecientes paquetes de sanciones de Washington. Esto incluye la orden del Gobierno Trump del año pasado para bloquear la producción de Chevron, la única petrolera estadounidense con presencia en el país y que ahora mantiene solo los mínimos procedimientos operativos en suelo venezolano. El economista Gustavo García, coordinador del equipo económico de la opositora venezolana Maria Corina Machado, consideró esta semana en un foro celebrado por el Atlantic Council de Washington que la producción se podría aumentar rápidamente reinvirtiendo en infraestructura en un plazo de unos 3-4 años, pero ve el principal problema en el sector eléctrico. «Para producir crudo necesitas proveer, incluso incrementar el suministro eléctrico, y el sector eléctrico (venezolano) está en ruinas», apuntó García. Tras la captura de Maduro por parte estadounidense, Trump se reunió con representantes de compañías petroleras de todo el mundo y aseguró que se invertirán «al menos 100.000 millones de dólares» para reavivar el sector y exprimir el potencial de unas reservas que el Servicio Geológico de EE.UU. estima que pueden superar los 600.000 millones de barriles recuperables, principalmente en la faja del Orinoco. Sin embargo, David Goldwyn, presidente de la consultora energética Goldwyn Global Strategies, consideró en el foro del Atlantic Council que las metas de Trump son poco realistas, ante la «enorme labor» que supone tratar de controlar la economía venezolana y la falta de claridad en el proyecto de transición política. Para comprometerse con el plan de Trump, las empresas necesitan solventar las dudas que tienen con respecto a la gobernanza del país, a su situación financiera y a la seguridad que se les puede brindar a sus inversiones y operaciones. En ese sentido, ExxonMobil, la mayor petrolera estadounidense, ya expresó sus dudas durante la reunión con Trump a la hora de regresar a Venezuela. Por su parte, Luisa Palacios, investigadora sénior adjunta de la Universidad de Columbia, estimó factible alcanzar los 1,5 millones de barriles diarios sin una inversión de capital significativa, pero afirmó que para ir más allá hace falta pasar de la fase de «estabilización» del país que actualmente gestiona el Gobierno Trump a una de «recuperación». Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina de la Universidad de Rice, se mostró de acuerdo, incidiendo en que, pese a lo rápido evoluciona la situación en Venezuela, hay muchas cuestiones «no resueltas».