Durante la sesión titulada «Vender el Caribe de forma más inteligente», Wiltord destacó que la resiliencia y el futuro compartido son los pilares que mantienen a la región como uno de los tres destinos más deseados por los viajeros estadounidenses desde hace más de dos décadas.
Diversidad y patrimonio histórico Wiltord presentó a Martinica como un «tesoro del Caribe francés», subrayando su conectividad aérea con vuelos directos desde Miami y su riqueza natural, incluyendo los volcanes del Monte Pelée, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Muriel Wiltord promueve la unidad caribeña en la Feria de Viajes de Nueva York Expertos de Jamaica, Bahamas y San Cristóbal se unieron al llamado de unidad caribeña para desmitificar percepciones de costo y distancia frente a los asesores de viajes. Para los profesionales del sector, la conclusión fue clara: la mayor fortaleza de la región frente a los cambios climáticos y los patrones de viaje actuales es su capacidad para actuar de manera conjunta y resiliente.
Un mensaje de resiliencia colectiva El momento más significativo de la jornada fue el llamado a la colaboración entre las islas. Especial atención recibió Saint-Pierre, conocida como la «Pompeya del Caribe», que en 2026 conmemorará el 250 aniversario de su papel estratégico en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. La presentación no solo se limitó a los atractivos individuales, sino que integró las experiencias de Jamaica, Bahamas y San Cristóbal. Esta visión posiciona al Caribe no como un conjunto de destinos rivales, sino como una familia que prospera gracias a su historia y cultura compartida. La sesión concluyó con el reconocimiento al papel de la Organización de Turismo del Caribe (CTO) en el fomento de la solidaridad. Wiltord enfatizó que la unidad caribeña reside en su diversidad: «Cada destino tiene su propia personalidad… El reggae no es zouk, ¡pero todos tenemos que bailar!».