Al final, la empresa tuvo que cerrar la planta. Los robots «tontos» no podían distinguir entre los modelos de coches, no lograban instalar los parachoques o pintar correctamente, y los costos se descontrolaron. Desde entonces, la automatización ha avanzado mucho, pero la visión de Smith en ese momento era que la empresa estadounidense, que estaba dos décadas por delante de sus competidores al introducir brazos robóticos en las líneas de producción, intentara construir la «fábrica del futuro» en Michigan: una instalación que opera en la oscuridad, sin trabajadores, dependiendo completamente de las máquinas, en la esperanza de competir con los competidores japoneses. Pero el sueño se convirtió en una pesadilla. «¿Sabes qué me sorprendió realmente? Vi un robot recoger un huevo!» Esto es lo que dijo Roger Smith, presidente de la junta directiva de General Motors, en 1985.
Pesadilla de la fábrica del futuro de General Motors
En 1985, General Motors intentó construir una planta totalmente automatizada en Michigan. Sin embargo, los robots «tontos» no lograron cumplir con la tarea y los costos se descontrolaron, convirtiendo el sueño de la «fábrica del futuro» en una pesadilla real.