Por otro lado, el aspecto positivo radica en que le brinda una salida a políticas arancelarias no convencionales que no cumplieron sus promesas. El año pasado, Trump elevó los aranceles de EE. UU. a su nivel más alto en casi un siglo. El objetivo declarado era reducir el déficit comercial creciente, reactivar la industria nacional y crear empleos en el sector manufacturero.
Desmond Lakman*
La decisión de la Corte Suprema de EE. UU. de anular una gran parte de los aumentos arancelarios impuestos por Donald Trump no fue completamente mala noticia para el presidente, pero contenía una clara ironía: La mala parte de la sentencia es que asesta un fuerte golpe a un componente esencial del programa económico de Trump y empeora una situación financiera ya desesperada.