Willie Colón, un titán de la música del género de salsa, se ha ido al otro barrio el 21 de febrero del 2026. A pesar de los pesares, mi admiración por Willie y mi respeto por su trabajo jamás desaparecerán, y nunca permitiré que el odio forme parte de nuestra pasada relación.
Este es el aspecto que considero importante destacar: la providencial unión de dos jóvenes músicos, uno de New York vía Puerto Rico y el otro de Panamá, que lograron presentar y consolidar en canciones de salsa mensajes de unidad y posibilidades, de verdades, solidaridad y esperanzas al mundo entero, recibiendo un masivo apoyo popular, especialmente en países de habla hispana.
Cuando terminamos el set, Willie me defendió cuando el promotor y sus ofendidos asistentes me reclamaron por lo expresado.
«Descansa en paz, Willie Colón y, te repito lo que siempre digo: ¡gracias Willie! Usted no está muerto, compadre. Fue mi fortuna el encontrar a un músico con la inteligencia necesaria para comprender el sentido panamericano de mis composiciones y brindarles la oportunidad de ser escuchadas internacionalmente a través de su orquestra».
Willie Colón se ha ido, pero solo físicamente. Su extraordinario legado continuará presente a través de personas que amen la música y el baile, aprecien la fuerza, vitalidad y el gusto en los arreglos musicales del género salsa y se identifiquen con letras de temas urbanos que detallan y documentan, de forma simple o compleja, realidades y experiencias compartidas a lo largo y ancho de nuestra América.