El Senado estadounidense aprobó este jueves una resolución conjunta que busca bloquear nuevas e hipotéticas incursiones militares del Gobierno de Donald Trump en Venezuela y que contó con el apoyo de cinco republicanos. La medida, eminentemente simbólica, se aprobó con 52 votos a favor y 47 en contra, ya que cinco senadores del partido de Trump, que cuenta con una escueta mayoría en el hemiciclo, se unieron a la bancada demócrata. La resolución, presentada por los demócratas y copatrocinada por el republicano Rand Paul, representa en todo caso una reprimenda para con Trump tras la reciente operación para capturar en Venezuela al presidente Nicolás Maduro, de la que el Congreso no fue informado previamente. Aunque la aprobación en el Senado supone un primer paso significativo, para ser vinculante debería ser aprobada también por la Cámara Baja, donde los republicanos también tienen una pequeña mayoría, y ser firmada después por el propio Trump, que de seguro la vetaría. Para anular el veto, ambas cámaras deberían volver a aprobar la resolución, pero por una mayoría de dos tercios. El congresista por Massachusets Jim McGovern celebró la decisión del Senado, pero instó al líder de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, a someter la resolución a votación también en esta Cámara. Ante el escepticismo de que eso ocurra, congresistas demócratas, encabezados por McGovern, presentaron hoy una nueva resolución conjunta similar a la recién aprobada por el Senado que prevén votar en la Cámara Baja el próximo 22 de enero. El demócrata consideró que la operación en Venezuela no trata de democracia o de derechos humanos, sino simplemente de los intereses de Trump sobre el petróleo del país suramericano. "Algo que he llegado a comprender es que es fácil entrar en guerras, pero es increíblemente difícil salir de ellas", aseguró. "Esto se trata del petróleo".
El Senado de EE. UU. aprueba resolución contra acciones militares en Venezuela
El Senado de EE. UU. aprobó una resolución conjunta para bloquear nuevas incursiones militares en Venezuela. Aunque la medida es principalmente simbólica, representa un paso significativo con el respaldo de cinco republicanos. Los congresistas criticaron la operación, calificándola como una guerra no solicitada por el pueblo estadounidense y que no pueden permitirse, y subrayaron que el verdadero motivo son los intereses petroleros.