El gobierno de Donald Trump dio una señal política de alto impacto al enviar al director de la CIA, John Ratcliffe, a Caracas para reunirse con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, el mismo día en que el mandatario estadounidense recibió en la Casa Blanca a la líder opositora María Corina Machado. Según un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato, ambos abordaron cuestiones vinculadas a la cooperación en inteligencia, la estabilidad económica y la necesidad de que Venezuela deje de ser un refugio seguro para adversarios de Washington, en particular redes del narcotráfico. Para la Casa Blanca, la visita de Ratcliffe constituye un aval explícito al esquema de poder que encabeza Rodríguez y una señal de construcción de confianza entre ambos gobiernos. El secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró su respaldo a una transición democrática y su cercanía histórica con Machado, aunque admitió que, en el corto plazo, Rodríguez es vista como la figura capaz de mantener el orden y coordinar con Estados Unidos. En paralelo, Trump ha puesto el foco en ampliar el rol de empresas estadounidenses en la industria petrolera venezolana, mientras mantiene un discurso más difuso sobre la restauración democrática. Esos informes influyeron en la decisión de considerarla una figura capaz de garantizar continuidad administrativa, control de las fuerzas de seguridad y funcionamiento de la infraestructura básica del país. Rodríguez había participado previamente en contactos con Richard Grenell, enviado especial de Trump, y con otros funcionarios estadounidenses, en el marco de intentos fallidos para lograr una salida negociada de Maduro. En esas discusiones, la posibilidad de desmantelar por completo el aparato estatal venezolano fue descartada por temor a repetir errores cometidos en Irak tras la caída de Saddam Hussein. En ese contexto, evaluaciones preliminares de la CIA describieron a Rodríguez —por entonces vicepresidenta— como una dirigente pragmática, más inclinada a negociar que a sostener posturas ideológicas rígidas. La visita, la de mayor rango de un funcionario estadounidense desde la captura de Nicolás Maduro, refuerza la estrategia de Washington de privilegiar la estabilidad inmediata del país por sobre una transición opositora plena en el corto plazo. Ratcliffe se convirtió así en el primer miembro del gabinete de Estados Unidos en pisar territorio venezolano tras el operativo militar que derivó, hace casi dos semanas, en la detención de Maduro en la capital. Para Washington, la apuesta parece clara: estabilidad primero, transición después, con la mirada puesta en evitar un nuevo foco de caos regional. Fuentes consultadas: The New York Times; Associated Press; AFP; fuentes de la Casa Blanca; fuentes de inteligencia estadounidenses; medios internacionales especializados en política y seguridad. Funcionarios estadounidenses sostienen que, tras la salida de Maduro, la prioridad pasó a ser evitar un escenario de vacío de poder o colapso institucional que derive en violencia generalizada. Ese enfoque comenzó a tomar forma meses atrás, cuando altos funcionarios norteamericanos debatían cómo preservar la estabilidad venezolana mientras diseñaban una campaña antidrogas centrada en la interdicción marítima, que finalmente condujo a la captura del ex mandatario.
Visita del director de la CIA a Caracas da nueva señal de estrategia de EE.UU. hacia Venezuela
El gobierno de Trump envió al director de la CIA, John Ratcliffe, a Caracas para reunirse con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, mientras la líder de la oposición, María Corina Machado, era recibida en la Casa Blanca. Este paso, interpretado por la oposición como ambiguo, marca un giro estratégico para Washington, que ahora prioriza la estabilidad inmediata del país sobre una transición completa al poder opositor en el corto plazo.