IA en la policía de EE. UU.: De acelerar investigaciones a dilemas éticos

El artículo analiza el uso de la inteligencia artificial en la policía de EE. UU., especialmente en Anchorage. Las tecnologías ayudan a procesar enormes volúmenes de datos, acelerando la investigación de casos fríos y encontrando personas desaparecidas. Sin embargo, organizaciones de derechos civiles advierten sobre los riesgos del sesgo algorítmico y las violaciones de la privacidad, enfatizando la necesidad de un equilibrio entre la eficiencia tecnológica y la protección de los derechos constitucionales de los ciudadanos.


IA en la policía de EE. UU.: De acelerar investigaciones a dilemas éticos

Con el creciente de la policía en la inteligencia artificial, el mayor desafío sigue siendo mantener la «transparencia». Cuanto más dependa el sistema de justicia de los algoritmos, mayor será la necesidad de asegurar que estas herramientas sirvan a la ley y no reemplacen las garantías constitucionales.

Sean Kies, jefe de policía de Anchorage, dijo a Axios: «Hay casos que simplemente se descartan porque no tenemos la capacidad humana para manejarlos». Kies añade que la IA ahora ayuda a reabrir casos «fríos» (crímenes o incidentes no resueltos por completo) y personas desaparecidas entre los nativos de Alaska, permitiendo que los nuevos investigadores absorban archivos de casos masivos que datan de décadas en horas en lugar de semanas.

Estos sistemas actúan como un asistente inteligente que realiza las siguientes funciones: • Transcripción: Convertir grabaciones de audio y entrevistas en texto escrito searchable. • Traducción en tiempo real: Analizar pruebas en idiomas extranjeros o indígenas y traducirlas para los investigadores. • Análisis de patrones: Proporcionar teorías alternativas y sospechosos basados en la intersección de datos.

Aaron Zellinger, CEO de Closure, describe esta tecnología diciendo: «Estamos creando un ejército de asistentes Watson para servir a los investigadores que son Sherlock Holmeses; el objetivo no es automatizar la decisión, sino destacar lo que los humanos pasan por alto».

A pesar de estos éxitos, organizaciones de derechos civiles como la ACLU están levantando una bandera de advertencia, señalando serias preocupaciones sobre el «sesgo algorítmico» y las violaciones a la privacidad en el uso de la IA en la justicia penal.

Los desafíos actuales de la policía ya no se centran en la falta de pruebas, sino en su «saturación». Los investigadores se ahogan en un mar de datos digitales y grabaciones que podrían llevar años para descifrar.

Es aquí donde la IA comienza a redibujar el mapa del trabajo investigativo, transformando semanas de búsquedas agotadoras en solo unas horas de análisis inteligente.

Según Axios, después de la primera ola de tecnologías de IA enfocadas en «la calle» (como drones y lectores de matrículas), ha surgido una «segunda ola» dirigida a las oficinas de investigación.

Startups como Closure y Longeye están equipando a la policía con herramientas capaces de analizar miles de horas de llamadas de prisión, entrevistas, publicaciones en redes sociales y fotos antiguos de casos para encontrar hilos de crímenes enterrados bajo una montaña de datos.

Acelerando la justicia en Anchorage En la ciudad de Anchorage, Alaska, la policía ha adoptado la herramienta Closure bajo un contrato de 375 000 dólares.