Teherán incrementa la presión en los puntos neurálgicos del comercio energético, combinando operaciones navales con el uso de drones. La tensión militar en el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo escaló tras que la Marina de Estados Unidos derribara un dron iraní Shahed que se aproximaba de manera hostil al portaaviones USS Abraham Lincoln. Un caza F-35C interceptó y destruyó el vehículo no tripulado, que volaba con intenciones poco claras. Este hecho no es aislado; tras la intercepción inicial, se registraron nuevos lanzamientos de drones desde Irán. Irán utiliza estos sistemas de forma sistemática para monitorear la actividad naval estadounidense y aliada, con el objetivo de probar tiempos de reacción y umbrales de respuesta. Fuentes del Pentágono advirtieron: "No toleraremos el continuo acoso y las amenazas iraníes en aguas y espacio aéreo internacionales". Pocas horas antes, seis lanchas rápidas iraníes intentaron detener un petrolero estadounidense en el estrecho de Ormuz. El episodio refuerza la percepción de una estrategia de provocación controlada por parte de Teherán.
EE.UU. derriba un dron iraní en el Golfo Pérsico
La Marina de Estados Unidos derribó un dron Shahed iraní que se aproximaba de forma hostil al portaaviones USS Abraham Lincoln en el Mar Arábigo. El episodio es parte de la creciente tensión en la zona, donde Teherán intensifica la presión sobre las rutas comerciales.