La escena internacional está presenciando un aumento significativo de las preocupaciones sobre la posibilidad de una nueva carrera de armamento nuclear, tras la finalización del tratado 'Nueva START' entre Estados Unidos y Rusia el pasado 5 de febrero. En este contexto, varios expertos subrayan la necesidad de un enfoque negociado basado en dos vías paralelas para abordar la cuestión de las armas nucleares y mitigar sus graves consecuencias. La primera vía se centra en la búsqueda de una prórroga del tratado 'Nueva START', a pesar de las persistentes y agrias discrepancias sobre el mecanismo para lograrlo. En este sentido, Ariel Levite, profesor de la Universidad de Maryland, considera que es en el mejor interés de Estados Unidos aceptar la oferta del presidente ruso Vladímir Putin de extender el tratado, y luego trabajar para reanudar el intercambio de datos, activar el sistema de notificación limitada y establecer un mecanismo claro para reiniciar las actividades de inspección mutua. Investigadores Erin Dempsey y John Tierney del Consejo de Relaciones Exteriores afirman que aceptar la oferta rusa sirve a los intereses de EE. UU., siempre y cuando Moscú acepte iniciar negociaciones posteriores y vuelva, al menos parcialmente, al sistema de verificación estipulado en el tratado 'Nueva START', reafirmando su compromiso de cumplir sus disposiciones. La segunda vía, no menos importante que la primera, implica que Estados Unidos busque lanzar negociaciones simultáneas con China sobre el desarme nuclear. El nivel actual del arsenal nuclear chino se considera un punto de referencia adecuado al que EE. UU. podría reducir sus reservas. Si surge un interés común, aunque sea informal, entre Washington y Pekín para establecer un límite máximo en los arsenales nucleares al nivel actual chino, esto podría ejercer presión internacional sobre Rusia para que ingrese en un acuerdo trilateral que logre un nuevo equilibrio nuclear a un nivel inferior. Dicha medida probablemente recibiría un amplio apoyo internacional, ya que representa un progreso tangible hacia la reducción de los riesgos de confrontación nuclear y sus efectos catastróficos. Sin embargo, algunos expertos advierten que seguir dependiendo únicamente del tratado 'Nueva START' como punto de referencia podría llevar a los responsables políticos a una actitud de indiferencia ante la necesidad de reducciones drásticas de los arsenales nucleares, lo que choca con el imperativo ético del desarme. Esto plantea la cuestión de por qué no se ha iniciado ya un trabajo serio hacia este objetivo, antes de que se pierda la oportunidad de entenderse con China. Existen múltiples razones para centrarse cuidadosamente y de forma simultánea en estas dos vías. Celebrar conversaciones con China de forma concurrente con las negociaciones con Rusia, pero de forma independiente, daría a Estados Unidos una mejor oportunidad para comprender las intenciones y prioridades estratégicas de Pekín sin complicar los debates o distraer la atención involucrando a Rusia en una etapa temprana. Incluso si estas conversaciones no dan resultados concretos, podrían allanar el camino para debates útiles para abordar los malentendidos existentes entre China y Estados Unidos. Un especialista en política nuclear de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional concluyó que una discusión deliberada sobre las consecuencias a largo plazo de las políticas de cada país, combinada con una comprensión matizada de la perspectiva de la otra parte, es esencial para evitar los resultados catastróficos que podrían derivar de errores estratégicos y malas apreciaciones. Otra razón para centrarse en el enfoque de dos vías reside en el comportamiento inconsistente de Rusia durante las negociaciones sobre Ucrania, donde Moscú ha mostrado señales contradictorias. Esto exige que Estados Unidos adopte una postura realista respecto a las perspectivas de lograr un avance genuino en las negociaciones nucleares con Rusia, especialmente teniendo en cuenta su intransigencia y dudas sobre la crisis ucraniana. La historia de estas negociaciones probablemente proyecte su sombra sobre las posibilidades de alcanzar acuerdos nucleares sustanciales, al menos mientras continúe la guerra en Ucrania. En tercer lugar, la naturaleza de la alianza entre China y Rusia, que adopta múltiples formas, añade otra capa de complejidad. Aunque algunos investigadores, como Lyle Goldstein, director del Programa de Estudios Asiáticos del Centro para una Nueva Seguridad Americana, cuestionen la profundidad de esta alianza, Estados Unidos no puede ignorar las preocupaciones sobre su evolución. Durante este período de transición, las alianzas entre las grandes potencias suponen una amenaza para el frágil equilibrio nuclear que ya estaba lleno de riesgos cuando se limitaba a la relación bilateral entre EE. UU. y Rusia. Una cuarta razón es que China tiene fuertes motivaciones para mantener su nivel actual de arsenal nuclear. Goldstein señala que los líderes chinos han concluido con sabiduría que una nueva guerra fría, por exagerada que parezca, supondría una amenaza directa para la prosperidad y la seguridad nacional de China. El Partido Comunista de China ha supervisado un crecimiento económico continuo en los últimos años, pero este impulso ha comenzado a decaer, lo que hace que cualquier gasto masivo en una carrera de armamento nuclear sea una carga adicional que podría amenazar su legitimidad política. Los costos de construcción y mantenimiento de un arsenal nuclear comparable al de Estados Unidos y Rusia son un riesgo político y económico significativo para China. En este contexto, Diana Choyleva, especialista en economía china en la consultora con enfoque asiático Gavekal, señala que la dirección china ya no puede depender únicamente de las políticas industriales e inversiones para lograr las tasas de crecimiento en la producción y los ingresos necesarios para mantener su legitimidad política. Para lograr avances tangibles en las negociaciones nucleares con China, es necesario demostrar una disposición a cooperar en otras áreas específicas. Entre estas áreas se encuentra la posibilidad de reducir aranceles como incentivo para impulsar las negociaciones nucleares y aliviar las tensiones bilaterales. Otra área destacada es la participación en tecnologías no defensivas como una oportunidad adicional para construir confianza, como la cooperación en la investigación sobre fusión nuclear como fuente de energía futura. Informes recientes indican que China está logrando avances significativos en este ámbito, tal como se cubrió en un estudio publicado en la revista MIT Technology Review con el título 'Por qué EE. UU. y Europa están perdiendo la carrera de la fusión nuclear'. Es razonable suponer que la investigación sobre fusión nuclear no seguirá siendo el dominio exclusivo de ningún país durante mucho tiempo, lo que reduce las motivaciones para la no cooperación. Además, el posible éxito a largo plazo de los proyectos de fusión podría ayudar a aliviar una fuente de tensión internacional: la seguridad energética, entre muchas otras. El enfoque propuesto para evitar una nueva carrera de armamento nuclear no está exento de serios obstáculos. La administración del presidente de EE. UU., Donald Trump, no ha mostrado signos claros de desarrollar la capacidad institucional necesaria para participar en el arduo esfuerzo requerido para lograr su objetivo declarado de alcanzar acuerdos de reducción de armas nucleares con China y Rusia. Por el contrario, ha arriesgado reanudar las controvertidas pruebas nucleares. Además, la experiencia de la Iniciativa de Defensa Estratégica, conocida como 'Guerra de las Galaxias', lanzada bajo el expresidente Ronald Reagan, sugiere que propuestas como el 'domo de oro' de defensa antimisiles de Trump podrían obstaculizar, en lugar de mejorar, las perspectivas de negociación. Serhii Plokhy, profesor de historia ucraniana en la Universidad de Harvard, señaló que el expresidente soviético Mijail Gorbachov había ofrecido reducir las armas nucleares e incluso eliminar por completo el arsenal nuclear, a cambio de eliminar la Iniciativa de Defensa Estratégica, pero el presidente Reagan rechazó esa oferta. Para avanzar en las negociaciones nucleares con China, es necesario mostrar una disposición a cooperar en otras áreas, incluida la posibilidad de reducir aranceles. Los expertos han confirmado que seguir dependiendo de 'Nueva START' como único punto de referencia podría llevar a los responsables políticos a una actitud de indiferencia ante la necesidad de reducir los arsenales nucleares.
Expertos proponen un enfoque de dos vías para evitar una nueva carrera de armamento nuclear
Tras la finalización del tratado 'Nueva START' entre EE. UU. y Rusia, aumentan los temores a una nueva carrera de armamento nuclear. Expertos proponen un enfoque de dos vías: prorrogar el tratado con Rusia y comenzar simultáneamente negociaciones con China sobre el desarme. Este movimiento estratégico podría llevar a un nuevo equilibrio tripartito y reducir los riesgos de confrontación global.