Política Eventos Del país 2026-03-08T04:35:38+00:00

El papel de Rusia y China en el conflicto con Irán

A medida que la situación en el Golfo se intensifica, Rusia y China aumentan la presión política y tecnológica sobre EE. UU. apoyando a Irán. Washington vigila de cerca a ambas potencias, advirtiendo sobre las consecuencias de cualquier intervención.


El papel de Rusia y China en el conflicto con Irán

Mientras la guerra en el Golfo entra en una fase de mayor riesgo regional, Rusia y China aparecen cada vez más mencionadas en el tablero estratégico que rodea a Irán, aunque con un grado de involucramiento todavía envuelto en zonas grises. Pero también persiste una cautela visible en ambas capitales, conscientes de que involucrarse de manera directa en esta guerra podría arrastrarlas a una confrontación de escala imprevisible con Estados Unidos. En una conversación telefónica con el mandatario Masud Pezeshkian, expresó condolencias por la muerte del ayatolá Alí Jamenei y pidió un cese inmediato de las hostilidades, insistiendo en una salida diplomática. En la misma línea, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sostuvo que Washington conoce quién habla con quién, que está 'siguiendo todo' e integrando esa información en sus planes militares, y advirtió que cualquier conducta que no deba estar ocurriendo será enfrentada con firmeza. Un análisis reciente de Reuters señaló que, pese a la retórica de condena contra los bombardeos de Estados Unidos e Israel, tanto Rusia como China se mantienen, en lo esencial, al margen de una implicación militar abierta. El canciller Abás Araqchí declaró a NBC News que Rusia y China apoyan a Irán 'políticamente y de otras maneras', aunque evitó ofrecer detalles. Hasta el momento, ni la CIA ni el Kremlin confirmaron formalmente esa asistencia, aunque el silencio oficial ruso y las evasivas de Dmitri Peskov alimentaron aún más las sospechas. Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt evitó pronunciarse sobre 'informes de inteligencia filtrados a la prensa', pero al mismo tiempo minimizó el eventual impacto operativo de esa cooperación. La lectura de fondo es que ambas potencias prefieren preservar margen de maniobra para sus propios intereses estratégicos: Moscú, concentrada en la guerra de Ucrania y en sus contactos con Washington; Pekín, enfocada en evitar una desestabilización mayor que perjudique rutas energéticas, comercio y precios globales. En el caso chino, el dato más relevante no es una prueba directa de asistencia militar a Irán, sino la exhibición de capacidades de vigilancia. El South China Morning Post informó que la firma china MizarVision publicó durante semanas imágenes y seguimientos detallados de despliegues militares estadounidenses en países como Qatar, Jordania, Arabia Saudita y otros puntos próximos al teatro de operaciones.