«Corriendo por todos lados». El rodaje, como en la primera entrega, fue tan exigente como divertido. Y no teníamos demasiado tiempo —la primera la rodamos muy rápido, en 28 días, y hay muchísimo por hacer— así que, si no lo estás disfrutando, si estás trabajando con una manga de bobos, sin duda no es divertido. Queremos divertirnos, y sabemos que nuestro trabajo es absurdo y entretenido, pero estamos preparados». «Y yo quiero llegar y darlo todo y puedo confiar en ellos, sabiendo que ellos hacen lo mismo. Estábamos todo el tiempo riéndonos tanto. Sabíamos que íbamos a estar incómodas, que íbamos a pasar frío, que iba a ser un poco asqueroso, pero que íbamos a hacerlo muy divertido. Pero los guionistas hicieron un trabajo tan increíble. No tuvimos escenas juntas en esa ocasión, pero nos habíamos visto un par de veces y me di cuenta de que ella también era un poquito rara, y supe que nos íbamos a llevar bien. Pero claro que quería volver, porque todos trabajamos de una forma muy parecida, en el sentido de que no nos tomamos nada demasiado en serio. Y habían estudiado la primera película así que conocían mis movimientos, lo cual fue realmente impresionante. Y estoy tan agradecida de que hayamos podido hacer una segunda película, porque no creímos que iríamos a hacerla». «¿Por qué esto nos emociona tanto?’. Pero tenía una esquina que no lo era. «Sé lo que estamos haciendo, ¡genial!’. Pero todos estaban nerviosos porque podía volver a pasar porque yo tenía tres discos abultados y uno se había roto por completo. La conocí y pensé: ‘Es un poco rara como yo. Pero fueron tan dulces y maravillosos que me hicieron sentir segura e involucrada en el proceso, y realmente escuchaban mis opiniones, y son tan colaborativos. Así que entrar con esa confianza de que trabajamos bien juntos fue genial, pero nadie bajó la guardia. Y así fue, fue genial». Detrás de cámaras, el equipo creativo mantuvo su dinámica colaborativa, con los directores equilibrando el trabajo técnico y actoral, generando un ambiente de confianza que permitió a la actriz involucrarse en el proceso. «Bueno sabían que no podían hacerla si yo decía que no. Porque es un trabajo duro. ¡Esto es genial!’. Y creo que [Matt y Tyler] lo mantuvieron en la película, lo cual está muy bueno. Pero fue tan divertido, porque en la primera yo estaba sola la mayor parte de la película. Es muy exigente físicamente y las horas son largas. Y teníamos un equipo de dobles de riesgo tan extraordinario. Yo llego y hago un poco de payaso de rodeo. Porque como somos fans, queríamos asegurarnos de que, si íbamos a hacerla, la hiciéramos realmente bien. ¿Qué estamos haciendo?’. Ryan y Guy dieron en el clavo con el guion, y al leer el segundo fue tan genial. Y en esta, tenía a Kathryn conmigo, así que fue muy divertido tener una amiga con quien bromear y en quien apoyarme, y tener esa dinámica nueva. Así que nos tomamos nuestro tiempo para asegurarnos de que el guion encontrara el tono adecuado y pudiéramos reunir el equipo indicado y hallar la manera de hacerlo de un modo que fuera interesante y nuevo, pero manteniendo lo mejor de la primera película, multiplicado por un millón, contó la actriz. Volver a habitar a Grace implicó un proceso emocional inmediato para Samara Weaving, quien encontró en el guion la puerta de entrada para reconectar con el personaje. «La verdad es que me daba un poco de miedo. Me encanta que haya adultos que se encargan de los trabajos de verdad. Y juro que tu cuerpo sencillamente lo sabe, que el show debe continuar. (ríe) No, me estuve involucrada en cuanto a dar el visto bueno a ciertas cosas, pero en términos del guion y lo que hicieron ambos, ellos son los que realmente llevan el barco. Teníamos un ladrillo blando. Y dos días antes del rodaje, la inflamación en mi espina dorsal bajó y pude volver a caminar, y yo decía: ‘Ok, genial’. Incluso durante la primera, estábamos todos como: “¿Qué es esto?’. Fue surrealista y genial. Creo que en este tipo de películas todo es un gran trabajo en equipo, y eso solo la hace mejor». «Matt trabaja con los actores, y Tyler trabaja con la cámara, pero tienen sus pequeñas reuniones en las que cuchichean y ponen nervioso a todo el mundo, donde nos quedamos pensando: “¿Habré hecho algo mal?’. Estaba tan abierta a prestarse a todo, sin quejarse jamás. Pero estábamos realmente estresados porque es una película muy física, y yo no podía moverme y estaba constantemente tomando analgésicos fuertes, diciendo: “no, creo que está bien”. Yo tenía miedo y quería asegurarme de que el público quedara contento con la película y de que mantuviéramos la integridad de Grace. Y, en segundo lugar, en la primera prueba de vestuario estábamos todos juntos con Avery, la diseñadora de vestuario, y Matt y Tyler, y yo me volví a poner el vestido por primera vez, y estábamos todos señalándonos: ‘Yo no estoy llorando, tú estás llorando. Fue como si mi cuerpo supiese. Habíamos compartido tiempo juntas porque ambas hicimos 3 anuncios para un crimen. ¿Estarán orgullosos de mí?’. Pero son tan extraordinarios, y tan amables y es tan fácil trabajar con ellos, son tan eficientes e inteligentes, y por cualquiera de los dos recibiría una bala». Con la experiencia del primer filme, Weaving reconoció que esta segunda entrega le permitió trabajar desde un lugar más seguro, sin perder la presión por cumplir con las expectativas del público. «Definitivamente me sentí más segura porque en la primera no habíamos trabajado juntos y no sabíamos muy bien qué estábamos creando, en el sentido de que no podíamos anticipar cuál sería la reacción del público y que la gente la iría a amar. Y el equipo escribió el papel para ella porque dijeron: ‘estas dos lunáticas van a llevarse muy bien’». «Nos habíamos conocido antes. Ya habían trabajado con Kathryn antes, y con ella fue exactamente igual. Y ellos me decían: “no lo sé”. Por momentos nos decían: ‘bueno, ¿pueden por favor mostrarse asustadas y llorar?’ Y nosotras: ‘sí, sí, perdón’». El rodaje también estuvo marcado por anécdotas inesperadas, como el recuerdo de su escena con Andie MacDowell en la primera película, que ahora condicionaba su nerviosismo al compartir pantalla con nuevas figuras. «En la primera, cuando Andie MacDowell se sumó al proyecto, hicimos un ensayo y yo tenía que golpearle la cabeza con un ladrillo. Así que fue difícil para mí decir: ‘bueno, está bien, en esta me quedo afuera’». ¿Dónde puede verse Boda sangrienta 2? Con más sangre, más riesgo y una red de poder mucho más amplia, Boda sangrienta 2 transforma su premisa inicial en una historia de supervivencia elevada, donde el horror deja de ser un juego familiar para convertirse en una lucha por el control absoluto. La cinta ya se proyecta en las salas de cine. Así que cuando conocí a Sarah Michelle Gellar, yo solo pensaba: ¡solo no la golpees en la cara y todo estará bien!». A nivel físico, la exigencia de la película llevó a la actriz al límite, especialmente tras una lesión previa al rodaje que puso en riesgo su participación. «No hice tantas escenas de riesgo como me hubiera gustado porque un mes antes de que comenzáramos a rodar, casi me rompo la espalda y estuve en cama durante dos semanas. Ahora, la secuela no solo retoma esa premisa, sino que la multiplica “por un millón”, como lo describió su protagonista. «Bromeamos con eso al final del rodaje [de la primera película], y nos decíamos: “¡nos vemos en la segunda!” Pero no fue, creo, hasta hace un par de años que empezaron las conversaciones, y entonces lo que realmente queríamos era dar con el guion adecuado. Y el primer día golpeé a Andie MacDowell en la cabeza con uno de estos ladrillos y se le hizo un chichón enorme. ¡Tenía mucha influencia! En una película como ésta, es básicamente: “estoy cubierta de sangre la mitad del tiempo. Luchando por mi vida. No podía caminar, justo dos días antes de empezar a rodar logré mejorar. Pero a mí me encanta hacer mis propias escenas de acción, es mi pan de cada día. Entonces dijeron: ‘Si no tienes que hacerlo, mejor que lo haga otra persona’. No hubiera hecho [la secuela] si la primera no hubiera sido tan divertida. Luego de sobrevivir al brutal ataque de la familia Le Domas, Grace (Samara Weaving) descubre que el juego no ha terminado. La relación entre Grace y Faith transita entre la complicidad, el humor y la tensión, aportando una nueva capa al relato. «Nuestra dinámica es muy de hermanas. Yo estaba: ‘Ah, está haciendo exactamente lo que yo estaba haciendo. Enseguida se dio entre nosotras este intercambio de bromas muy natural. ¡Es increíble!’. En cuanto empecé a leer el guion, sentí: 'Sí. Ahora se enfrenta a un nuevo nivel donde otras familias poderosas entran en disputa, todas con un mismo objetivo: controlar el Alto Cargo del Consejo Superior. Esos guionistas son de otro nivel, así que tener a todo el mundo de vuelta, juntos otra vez, fue sensacional». Uno de los elementos más relevantes de esta secuela es la incorporación de Kathryn Newton, cuya química con Weaving redefinió el eje emocional de la historia. Bajo la dirección de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, la cinta presentó a una joven novia atrapada en un ritual mortal durante su noche de bodas. Desde su concepción, Boda sangrienta 2 se planteó como un nuevo “caso clínico” dentro del horror contemporáneo: una paciente —Grace— que, tras sobrevivir a un primer episodio traumático, es reingresada a un sistema aún más complejo, donde las reglas mutan, los riesgos se multiplican y la supervivencia exige no solo resistencia física, sino adaptación emocional. La secuela amplifica los síntomas de su predecesora: más violencia, más tensión y un universo expandido que convierte la pesadilla en un juego de poder.
Samara Weaving sobre el rodaje de 'Boda sangrienta 2'
La actriz Samara Weaving compartió detalles sobre el rodaje de la secuela de terror 'Boda sangrienta 2'. Habló de las exigencias físicas del rodaje, su química con la nueva compañera Kathryn Newton, su confianza en los directores y cómo la secuela amplifica todo lo que el público amó de la primera película.