Salud Eventos Del país 2026-02-24T13:13:20+00:00

Cáncer y el corazón: Tres claves de Mayo Clinic para proteger la salud cardiovascular

Expertos de Mayo Clinic explican la relación entre el cáncer y el corazón, destacando factores de riesgo compartidos y la importancia de un estilo de vida saludable. También hablan de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y dispositivos portátiles que ayudan a reducir el riesgo cardiovascular en pacientes con cáncer.


Cáncer y el corazón: Tres claves de Mayo Clinic para proteger la salud cardiovascular

Los pacientes con insuficiencia cardíaca u otras enfermedades cardiovasculares presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Durante el tratamiento del cáncer pueden adoptarse diversas medidas para reducir el riesgo para el corazón. El tipo de tratamiento que se administra y la forma en que se aplica pueden influir en el riesgo de daño cardíaco, señala el Dr. Herrmann. "Se reducen los riesgos de dos de las principales causas de mortalidad y se incrementa la esperanza de vida". El cáncer y las enfermedades cardiovasculares pueden, de hecho, ser factores de riesgo entre sí. "Hemos comprendido que la relación entre el cáncer y las enfermedades del corazón funciona en ambos sentidos", explica el Dr. Herrmann. Hoy comprendemos mucho mejor qué podemos hacer para gestionar el riesgo cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer", concluye el Dr. Herrmann. Expertos de Mayo Clinic explican la relación entre el cáncer y el corazón. • La adopción de un estilo de vida saludable y el uso de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial son fundamentales para reducir la mortalidad por causas cardiovasculares en pacientes con cáncer. • Investigaciones recientes demuestran que el cáncer y las enfermedades cardíacas comparten factores de riesgo y pueden influir entre sí de manera bidireccional. ROCHESTER, Minnesota — A medida que las terapias contra el cáncer mejoran y logran cada vez más curaciones o periodos recurrentes de remisión, la prevención y el manejo del daño a los órganos causado por el tratamiento oncológico se han convertido en una prioridad. En este contexto, el uso de dispositivos portátiles que alerten a los supervivientes de cáncer y a sus equipos asistenciales sobre posibles anomalías cardíacas constituye otra línea de investigación prometedora, añade. "La cardio-oncología ha avanzado enormemente. Se ha demostrado que reduce el riesgo de daño cardíaco durante el tratamiento oncológico, ayuda a prevenir la recurrencia del cáncer y mejora los resultados cardiovasculares, afirma el Dr. Herrmann. "Cuantos más componentes de un estilo de vida saludable se cumplan, mejor será la proyección de salud tanto para el corazón como para el cáncer", señala. Aumenta el riesgo de cáncer de pulmón y de otros tipos de cáncer, así como de enfermedad coronaria, infartos de miocardio y enfermedad arterial periférica." Además de no fumar, se puede reducir el riesgo de cáncer y de enfermedad cardíaca manteniendo un peso saludable, evitando o moderando el consumo de alcohol, controlando el colesterol (algunos tratamientos oncológicos pueden empeorar los niveles de colesterol), durmiendo lo suficiente, y adoptando una alimentación saludable rica en frutas y verduras, añade. La actividad física es otro factor clave. "El propio cáncer puede afectar al sistema cardiovascular, independientemente de las terapias oncológicas, y viceversa. Esto incluye las lesiones en el corazón", afirma Joerg Herrmann, M.D., cardiólogo, fundador y director de la Clínica de Cardio-Oncología de Mayo Clinic en Minnesota. Mientras investigadores y médicos trabajan para prevenir, diagnosticar y tratar el daño cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer, también han identificado vínculos entre el cáncer y el corazón que van más allá de los efectos cardíacos directos de los tratamientos oncológicos. Esto facilitaría la toma de decisiones compartida entre los pacientes y sus equipos asistenciales en relación con el enfoque terapéutico. Él y sus colegas también trabajan en terapias destinadas a reparar el daño cardíaco causado por la quimioterapia, así como en el desarrollo de estrategias de vigilancia más sencillas y eficientes en términos de coste-efectividad para detectar los efectos cardiovasculares secundarios de los tratamientos contra el cáncer. "Los pacientes se encuentran en una situación mucho mejor que hace apenas diez años." "Nos interesa avanzar aún más en las tecnologías de IA y desarrollar simulaciones que muestren cómo diferentes terapias podrían afectar a un paciente concreto", explica el Dr. Herrmann. Algunos pacientes mantienen un mayor riesgo de enfermedad cardíaca durante toda la vida tras el tratamiento oncológico, pero no resulta práctico realizar ecocardiogramas de forma indefinida. Entre ellos se incluyen los hábitos del estilo de vida. "La llamamos la red de factores de riesgo. El tabaquismo es un ejemplo claro. La detección precoz y la intervención temprana son clave para lograr los mejores resultados, señala el Dr. Herrmann. El uso de dispositivos portátiles y de la inteligencia artificial (IA) puede contribuir a este objetivo, añade.

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