En un reciente estudio que se centró en los cerebros de jóvenes sanos, el investigador Stephen Wisberg desafió creencias científicas que durante décadas se consideraron incuestionables. Estas creencias sostenían que la orientación espacial es un reflejo directo de las circunvoluciones cerebrales y el tamaño de ciertas áreas. Los científicos siempre han creído que quienes poseen una brújula interna innata y la capacidad de descifrar rutas complejas tienen una 'huella anatómica' que los distingue de los demás. Se basaron en famosos estudios de los conductores de autobuses de Londres, cuyos cerebros fueron 'esculpidos' por la experiencia. En un artículo publicado en 'Science Advances', los investigadores de la Universidad de Texas han escrito un nuevo capítulo que revierte la comprensión tradicional de la relación entre la materia y la conciencia, y entre la estructura anatómica y la habilidad de navegación.
Nuevo estudio cerebral desafía viejas creencias
Un estudio de la Universidad de Texas revierte las creencias arraigadas sobre la conexión entre la anatomía cerebral y la orientación espacial. Los científicos descubrieron que la experiencia puede alterar la estructura cerebral, lo que desafía la teoría de los talentos innatos.