Por primera vez en la historia, los científicos han logrado cultivar garbanzos en un suelo que simula el entorno lunar. En este contexto, los investigadores lograron cultivar garbanzos en un material diseñado para imitar el suelo lunar. Este material difiere mucho del suelo terrestre por carecer de materia orgánica y microorganismos esenciales necesarios para el crecimiento de las plantas.
Para superar estos obstáculos, el equipo utilizó suelo lunar simulado desarrollado en laboratorios especializados, que se parece en gran medida a las muestras recopiladas durante las misiones Apolo. Después de esto, los investigadores trabajaron en mejorar las propiedades de este suelo al agregar fertilizante orgánico derivado de lombrices de tierra, lo que ayudó a proporcionar algunos de los nutrientes necesarios para el crecimiento de las plantas. También utilizaron un tipo de hongo beneficioso que vive en una relación simbiótica con las raíces de las plantas, ayudándolas a absorber agua y nutrientes.
Actualmente, los científicos están analizando el valor nutricional de las plantas cultivadas y verificando que estén libres de minerales dañinos. Los investigadores consideran que estos resultados representan el primer paso hacia el desarrollo de sistemas de agricultura espacial que podrían permitir a los astronautas producir su propia comida durante misiones futuras en la Luna y quizás en otros planetas.
Este logro llega en un momento en que aumentan los planes de exploración lunar y las misiones espaciales de larga duración, y los investigadores buscan formas de permitir que los astronautas cultiven su propia comida en misiones futuras. El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin, tiene como objetivo probar la posibilidad de cultivar cultivos en condiciones similares al entorno lunar, especialmente con la preparación de la NASA para devolver a los humanos a la Luna dentro del programa Artemis en los próximos años.
Proporcionar comida a los astronautas durante estancias prolongadas en la Luna es uno de los mayores desafíos que enfrentan los programas de exploración espacial. Las semillas de garbanzo se trataron con estos hongos antes de la siembra, lo que contribuyó a aumentar su capacidad para sobrevivir y crecer en el suelo lunar simulado. Los resultados mostraron que las plantas tratadas con hongos vivieron más tiempo en comparación con las plantas no tratadas, y los hongos ayudaron a reducir la absorción de algunos minerales dañinos presentes en el suelo. Este es un paso importante en el camino hacia el desarrollo de sistemas agrícolas que se puedan utilizar en el futuro más allá de la Tierra.
A pesar del éxito del experimento, los investigadores enfatizan que el camino sigue siendo largo antes de que estos cultivos puedan adoptarse como fuente de alimento para los astronautas.