La declaración del presidente de EE. UU. sobre su deseo de 'adquirir' Groenlandia ha causado tensión en la comunidad científica y la suspensión de proyectos conjuntos. Los científicos que trabajan en Groenlandia han expresado su solidaridad con su pueblo, enfatizando que la isla pertenece a su pueblo y no puede ser comprada o tomada por la fuerza. Como resultado, algunos programas de investigación se han detenido y el futuro de la cooperación científica se ha vuelto incierto. Según un investigador estadounidense, fue difícil establecer nueva cooperación con financiación federal debido a la cautela de los groenlandeses. 'Están muy preocupados por este asunto', señaló. La tensión entre los científicos también se agravó después del estallido de la guerra en Ucrania, cuando muchos países suspendieron o restringieron la financiación de trabajos que involucraban a Rusia. Así, la geopolítica se ha sumado a una creciente lista de desafíos a los que se enfrenta la ciencia del clima. Groenlandia está experimentando un calentamiento rápido, y su vasta capa de hielo contiene suficiente agua dulce para elevar el nivel del mar mundial en 7 metros. Los científicos están estudiando los factores que desestabilizan la capa de hielo y los cambios en el hielo marino, que afectan a la Circulación Meridional Reversa del Atlántico (AMOC), una corriente oceánica principal que transporta aguas cálidas y frías durante miles de millas. Se cree que la AMOC se está debilitando, lo que podría provocar cambios en los patrones climáticos en muchos países.
Ciencia tensa: las declaraciones de Trump sobre Groenlandia detienen la investigación
Las declaraciones del presidente Trump sobre adquirir Groenlandia han provocado la suspensión de proyectos científicos conjuntos y un aumento de la desconfianza entre investigadores estadounidenses y groenlandeses, amenazando los esfuerzos mundiales contra el cambio climático.